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jueves, 31 de diciembre de 2015

Sueños inevitables.

     Cada mujer desde pequeña sueña con su boda, caminar por el altar vestida con un traje de princesa acompañada por su padre vestido muy elegante, con tu madre sentada en la primera fila de los bancos, llorando de felicidad y con tu príncipe ahí parado esperándote con una gran sonrisa.

     Cuando ya somos un poco más grandes soñamos con nuestra noche de bodas, en un hotel de lujo, con la cama llena de pétalos de rosa y que esa noche no tendrán sólo sexo, si no que esa noche harán el amor.

     Después, soñamos con tener una casa enorme, con jardín para tener mascotas, muchas habitaciones para que nuestros amigos y familia nos visiten, con piscina y una terraza para tomar el sol, con un patio trasero para tener un área de juegos y obviamente un garaje para tener un carro tu, uno él y uno para los dos.

     Después, pensamos en formar nuestra propia familia, tener hijos, mascotas y ser una familia feliz.

     Estos son sueños que las mujeres tenemos con frecuencia, ya que cuando amas a alguien, inevitablemente piensas en todo esto.

     "Los sueños parecen al principio imposibles, luego improbables, y luego, cuando nos comprometemos, se vuelven inevitables" -Mahatma Gandhi.