No es ningún secreto la situación que vivimos día a día en Venezuela, y a causa de ella, los aeropuertos se han vuelto lugares muy concurridos, llenos de lagrimas, una vaga esperanza de retorno y sueños rotos. La cantidad de personas que son forzadas a abandonar su país a diario debido a la situación, cada vez incrementa más y más, y las esperanzas de ver una Venezuela libre, se van quedando en las penumbras.
Familias incompletas, amistades forzadas a separarse y amores destruidos, todo esto solo trae una cosa, corazones rotos...
A solo horas de despedirme de mi preciado país, me he puesto a recordar los buenos momentos, las chichas brindadas, las rumbas, los guayoyos por las mañanas, los chalequeos de los panas... esos buenos momentos definen quien soy hoy en día, una mujer venezolana.
Al principio creí que sería sencillo, pues el viajar todos los años ayuda bastante... pero luego de tantas despedidas y tantos abrazos entre lágrimas... luego de ese último roce y ese último "te amo" con la respiración agitada... luego de tratar de meter mi vida entera en tres maletas y dos bolsos de mano y ver mi habitación tan vacía; me dí cuenta de que ya nada sería igual.
Hoy, 27 de agosto del año 2017 a las 00:01 a.m. te digo oficialmente adiós, mi amada Venezuela, con la débil esperanza de algún día poder volver y que me recibas como a una vieja amiga.
TE AMO VENEZUELA.
Familias incompletas, amistades forzadas a separarse y amores destruidos, todo esto solo trae una cosa, corazones rotos...
A solo horas de despedirme de mi preciado país, me he puesto a recordar los buenos momentos, las chichas brindadas, las rumbas, los guayoyos por las mañanas, los chalequeos de los panas... esos buenos momentos definen quien soy hoy en día, una mujer venezolana.
Al principio creí que sería sencillo, pues el viajar todos los años ayuda bastante... pero luego de tantas despedidas y tantos abrazos entre lágrimas... luego de ese último roce y ese último "te amo" con la respiración agitada... luego de tratar de meter mi vida entera en tres maletas y dos bolsos de mano y ver mi habitación tan vacía; me dí cuenta de que ya nada sería igual.
Hoy, 27 de agosto del año 2017 a las 00:01 a.m. te digo oficialmente adiós, mi amada Venezuela, con la débil esperanza de algún día poder volver y que me recibas como a una vieja amiga.
TE AMO VENEZUELA.






