Translate

martes, 23 de mayo de 2017

Lágrimas nocturnas.

     Otra noche pasa, y las malditas ganas de llorar no cesan... Han pasado exactamente 50 días desde que todo comenzó, desde que aquella noticia cambió mi vida... Esa noche del 5 de abril, lo llamo llorando y desesperada busco consuelo en sus palabras, sin explicarle qué había ocurrido, yo sólo necesitaba que me dijera que todo iba a estar bien.

     Tras la primera noche de lágrimas e insomnio, me decidí que necesitaba apoyo, que no podría pasar por tanto yo sola y decido llamar al hombre que me ha sacado tantas sonrisas, al hombre que amo. "Necesito verte, tenemos que hablar" le dije, pude notar en su tono de voz cierta curiosidad, pero aún así, esa noche decidí callar...

     Al día siguiente, cuando por fin llega, contener mis lágrimas se vuelve un reto, un reto que no podría cumplir... podía notar la curiosidad y tristeza en sus ojos al verme llorar, "estoy enferma" fueron mis palabras. La curiosidad en sus ojos desapareció, esta vez me miraba con preocupación y sin pensarlo dos veces me abrazó con fuerza, "pase lo que pase, aquí estoy" me susurró al oído.

     Pasan los días y las lágrimas y el insomnio no desvanecen, hay momentos buenos, hay momentos malos y yo sólo puedo preguntarme ¿por qué a mí?, mis días se tornan grises y solo hay pequeños momentos de color en los que me olvido de todo, cuando estoy con él.

    Las noches en vela pasan, y cada día necesito más y más su constante presencia, todo era demasiado frustrante, lo único que necesitaba era alguien que me dijera "todo estará bien", ¿era mucho pedir?

     Las peleas comenzaron, las largas charlas nocturnas cesaron, la indiferencia se asomaba... pasaba el tiempo y me daba cuenta de cuan insoportable podía llegar a ser, pero necesitaba a alguien, necesitaba apoyo, estaba desesperada por su atención. Los dolores comenzaban, mis lágrimas salían y yo sólo podía pensar en él, mis amigas me decían "Aquí me tienes" y yo solo podía pensar en esos ojos color café oscuro que estaba perdiendo.

     Una noche decido reunir todas mis fuerzas y enfrentarlo, fue ahí cuando nos dimos cuenta de que todo había sido un estúpido malentendido y de lo mucho que nos necesitamos el uno al otro... desde esa noche, el insomnio comenzó a desvanecerse al igual que mi miedo a perderle. 

     Su mano en señal de apoyo me devolvía el aliento en los momentos difíciles, su mirada me reconfortaba cuando me sentía débil... comprendí que era afortunada de tenerlo a mi lado, porque a pesar de todas lo que había ocurrido, él seguía ahí... para mi.

     "Sólo el que puede ver lo invisible, puede hacer lo imposible" -Anónimo.



     

No hay comentarios.:

Publicar un comentario